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Planta y alzado de las iglesias

La planta es la figura representada sobre el terreno por los muros, pilares, columnas y vanos de una construcción; también se suele representar las líneas correspondientes a las bóvedas de crucería y de aristas. Ofrece una idea de la distribución interior del edificio.

Atendiendo a este criterio, las iglesias pueden clasificarse en:

  • iglesias con planta longitudinal:
    • iglesia de nave única.
    • iglesia con planta de cruz latina.
    • etc.
  • iglesias con planta central:
    • de planta circular.
    • de planta cuadrada.
    • de planta poligonal.

La más característica del románico es la basílica de cruz latina, que se distingue en su modelo más simple por estar provista de una nave central alta (1) y dos laterales bajas (2), crucero (3), nave transversal o transepto (4) y ábside (5).

Iglesia con planta circular. San Marcos el Real (Salamanca).

A partir de esta, se pueden encontrar muchas otras variaciones; así, por ejemplo, las hay con cinco naves: una central y dos a cada lado; con varios ábsides; con pórtico; etc.

La iglesia de nave única es aquella cuyo espacio interior no está dividido por columnas o pilares; se encuentra frecuentemente en entornos rurales.

Atendiendo al alzado del edificio, la basílica tipo dispone de tres naves: una más ancha y alta en el centro y dos laterales, más estrechas y bajas. La nave central dispone de techumbre a dos aguas y las laterales a una. Si la iglesia es de un solo piso, la iluminación se empobrece, sumiendo el interior en la penumbra; si el alzado es de dos pisos, una serie de ventanas, dispuestas a ambos lados del segundo piso de la nave central, incrementan la luz interior; a veces, sobre cada nave lateral discurre una galería, llamada tribuna, con ventanas en el muro exterior; otras veces, el alzado de la iglesia es de tres pisos, contando también con ventanas en el superior; etc.

Una variante respecto al alzado son las llamadas iglesia salón, que disponen de nave central y laterales de la misma altura.

Alzado de dos pisos -nave central con ventanas en nivel superior-.

Alzado de tres pisos con galería.

Alzado de iglesia salón -naves de igual altura-.

Alzado de iglesia de dos niveles, variante de la iglesia salón -nave central más alta-.

Alzado de iglesia de nave única, con cubierta plana de vigas.

Alzado de dos pisos. Basílica de San Isidoro (León).

Iglesia rural de nave única y ábside cuadrado. San Andrés de Valdebárcena (Asturias).

Ornamentación

A menudo se utilizan elementos decorativos en fachadas, muros y torres. Consisten en elementos que dividen vertical y horizontalmente estas estructuras; que rematan, embellecen o resaltan diferentes zonas.

Impostas, frisos y cornisas se utilizan como elementos divisorios horizontales.

Los diseños mas comunes de frisos son:

  • dientes de sierra.
  • taqueado o ajedrezado.
  • arquillos ciegos.
  • zig-zag.
  • besantes -discos resaltados-.
  • billetes -escaques rectangulares, en relieve, sobre fondo hueco-.
  • clavos -cabezas de clavos-.
  • rodillos.

Pilastras, lesenas, y semicolumnas se utilizan como divisiones verticales.

Columnas, arquivoltas, tímpanos, jambas, dinteles, etc., se adornan en el románico pleno con motivos vegetales, geométricos, animales, animales fabulosos, máscaras y figuras, formando un conjunto de gran belleza visual. Con los ciclos históricos se pasa de una decoración puramente ornamental a otra de carácter pedagógico.

Decoración de bandas lombardas con arcos y arquillos. Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada (Urueña, Valladolid).

Banda formada por un jaqueado de rodillos. Iglesia de San Juan de Amandi (Villaviciosa, Asturias).

Banda con dientes de sierra inclinados, a modo de remata en la parte superior del zócalo. Iglesia de Santa María del Azogue (Benavente, Zamora).

Cornisa con diseño de rodillos, soportada por canecillos separados por metopas, con representaciones antropomorfas, zoomorfas, florales y geométricas.

Moldura de rodillos. Catedral vieja de Salamanca.

Friso decorativo con diseño floral (flor de loto). Catedral vieja de Salamanca.

Impostas y semicolumnas dividen el ábside en varios lienzos. Cornisa formada por una serie de arquillos ciegos trilobulados. Iglesia de Santa María del Azogue (Benavente, Zamora).

Botones florales en una portada. Iglesia de Santa María del Azogue (Benavente, Zamora).

Semicolumna. San Juan de Amandi (Villaviciosa, Asturias).

Anfisbena -animal fabuloso- presente en un capitel de la portada de San Pedro de Villanueba, en Cangas de Onís, Asturias.

Representación de onocentauro en un capitel de la iglesia de San Juan de Amandi (Villaviciosa, Asturias).

Esculturas de Apóstoles en la portada sur de San Juan del Mercado de Benavente (Zamora).

Cordero Místico en el tímpano de la portada sur de Santa María del Azogue de Benavente (Zamora).

Representación de la Epifanía -adoración de los Reyes Magos- en el tímpano de la portada sur de San Juan del Mercado de Benavente (Zamora).

Arcos, bóvedas, cúpulas y tribunas

El arco de medio punto es el arco característico del románico hasta finales del siglo XII, momento en el que se introduce el arco apuntado, que será el propio del estilo gótico.

Las cubiertas interiores de madera fueron paulatinamente sustituidas por bóvedas de cañón, que permitían naves más anchas y más seguras ante posibles incendios. Arcos fajones ciñen la bóveda transversalmente. Cuando dos bóvedas de cañón se cruzan -las de la nave principal y la del transepto-, forman una bóveda de arista.

El cimborrio se eleva sobre cuatro arcos torales, uno por cada lado del crucero. Se utilizan trompas y pechinas para articular la unión de estas dos estructuras, que presentan secciones diferentes. Sobre el cimborrio puede levantarse una cúpula o una bóveda.

Las galerías o tribunas son corredores que discurren sobre las naves laterales, abiertas a la nave central y con ventanas para facilitar la iluminación interior. Estos espacios podían servir para dar más cabida a la iglesia, para separar a unos fieles de otros o como albergue provisional.

Los llamados arcos formeros son arcos paralelos al eje longitudinal de la nave, que sirve de separación entre dos naves contiguas. En el caso de que el edificio sea de nave única, los arcos formeros serán arcos ciegos.

El arco exterior de esta portada es apuntado y las arquivoltas de medio punto. Iglesia de San Juan del Mercado (Benavente, Zamora).

Bóveda de crucería en la nave central de la catedral de Zamora.

Cúpula sobre el crucero de la catedral de Zamora. Pueden verse las cuatro pechinas -estructuras triangulares- y la parte alta de los arcos torales.

Arco Triunfal que separa la cabecera de la nave. Iglesia Santa María de Gracia (Monterrey - Orense).

Bóveda de cañón ceñida por arcos fajones. Bajo las ventanas de la planta superior, arcos formeros. Basílica de San Isidoro (León).

Torres y cimborrios

En las iglesias, las torres son construcciones altas y estrechas cuya misión es alojar las campanas.

Su planta puede ser cuadrada, circular o poligonal.

Suelen situarse adosadas a la fachada de la iglesia, al transepto o sobre el crucero, entre otras posibles ubicaciones y combinaciones.

Una iglesia puede tener una o varias torres, aunque muchas sencillas iglesias rurales no cuentan con este elemento; en estos casos, las campanas se alojan en espadañas.

El cimborrio es una torre de planta cuadrada, octogonal o circular que se levanta sobre el crucero de una iglesia y que, por lo general, se cubre mediante una cúpula o bóbeda. Algunas veces, en el cimborrio se disponen ventanas -lucernarios- que iluminan el interior y aligeran de peso la estructura.

Torre sobre un ala del transepto. Iglesia de Santa María del Azogue (Benavente, Zamora).

Cimborrio (Torre del Gallo) de la Catedral Vieja de Salamanca.

Torre del Gallo de la Basílica de San Isidoro de León.

Cimborrio de planta octogonal. Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada (Urueña, Valladolid).

Sobre el crucero, cimborrio de planta cuadrada. Iglesia de Santa María de Wamba (Palencia).

La torre campanario de la Catedral de Zamora es una construcción recia formada por varios cuerpos diferenciados mediante impostas. Las ventanas, en la parte superior, adoptan una disposición original.

La fachada

Cuando se habla de la fachada de un edificio románico, se hace referencia a su muro principal exterior, donde se encontraba la puerta por la que se accede al mismo (aunque puede disponer de otras). Por regla general, la fachada principal presenta los paramentos más ricamente adornados y monumentales.

Como es de esperar, las fachadas principales de una iglesia románica no responden a una tipología única, sino que se encuentran múltiples variantes:

  • fachada sin torre.
  • fachada con una o más torres.
  • fachada campanario.
  • pórtico con campanario.
  • fachada cortina: la que no responde a la distribución interna del edificio ni al contorno del tejado.
  • fachada con transepto.
  • etc.

Además de la portada, la fachada puede disponer de ventanas, rosetones, arcos ciegos y diversos elementos divisorios y ornamentales: arquillos ciegos, frisos, lesenas, pilastras, semicolumnas, etc.

Fachada sin torre, cuenta con una espadaña que aloja las campanas. Iglesia del románico tardío. Santa María de la Oliva (Villaviciosa, Asturias).

En la fachada sur de la basílica de San Isidoro de León se abre la Portada del Perdón. En el cuerpo superior, arcos de medio punto con columnas geminadas.

Fachada del transepto sur, con tres niveles: portada con arquivoltas de lóbulos cerrados, serie de arcos ciegos en el medio y ventana en el superior. Catedral de Zamora.

Fachada con dos torres. Catedral de Lisboa (Santa Maria Maior de Lisboa).

Iglesia de Santo Domingo, en Soria. La fachada oeste presenta una doble hilera de arcadas que flanquean una gran portada abocinada..

Portadas

La puerta principal de acceso a las iglesia se abre en la fachada occidental -la orientada al oeste-, en contraposición de la cabecera, que se orienta al este.

Según el grado de ornamentación, se encuentran:

  • portadas de arco de medio punto: las más sencillas.
  • portadas abocinadas: las que cuentan con una sucesión escalonada de varias jambas y arquivoltas, de dentro hacia fuera, que da aspecto de amplitud al vano. Pueden poseer tímpano.
  • portadas de columnas: las más complejas estéticamente hablando, y pueden presentar columnas (1), capiteles (2), zócalos (3), arquivoltas (4), tímpano (5) y dintel (6), entre otros.

En ocasiones, la portada incorpora un parteluz, que la divide en dos.

Una iglesia puede contar con una o varias puertas, según su importancia, ricamente decoradas con figuras y otros elementos decorativos.

Portada de la iglesia de Santa María del Azogue (Benavente, Zamora).

Portada con arco apuntado y columnas con figuras. Románico tardío. Iglesia de Santa María de la Oliva (Villaviciosa, Asturias).

Sencilla puerta secundaria. Iglesia de Santa María de la Oliva (Villaviciosa, Asturias).

Portada con arquivolta interior polilobulada. Catedral de Santa María de Ciudad Rodrigo (Salamanca).

Puerta del Cordero. En el tímpano se representa el sacrificio de Isaac y el Cordero Místico. Basílica de San Isidoro (León).

Puerta del muro meridional con pinjante bajo el tímpano. Santiago del Burgo (Zamora).

La cabecera

La cabecera, o testero, es la parte principal de la iglesia, donde se encuentra el altar mayor. Está orientada hacia el este, que es donde se encuentra Tierra Santa.

Según la época y la importancia de la construcción, la cabecera puede ser muy sencilla o constar de diferentes elementos constructivos: puede disponer de deambulatorio (1), de coro (2), de ábside (3), absidiolos (4), etc.

Junto al ábside principal -lugar con forma semicircular reservado al altar mayor- se encuentra el coro, lugar destinado al clero, donde se cantan los oficios divinos. En torno al ábside, discurre el llamado deambulatorio o girola, cuya misión es dar acceso a las capillas secundarias, situadas en los absidiolos.

El número de ábsides puede variar de una iglesia a otra, siendo su número siempre impar, y se encuentran adosados a la nave central, a las laterales, e incluso al transepto. La forma habitual es la semicircular, aunque también los hay de planta poligonal.

Cabecera con cinco ábsides semicirculares, los laterales escalonados. Iglesia de Santa María del Azogue (Benavente, Zamora).

Iglesia de San Pedro de Villanueva (Cangas de Onís, Asturias).

Cabecera plana. Iglesia de Santa María de la Oliva (Villaviciosa, Asturias).

Colegiata de Santa María la Mayor (Toro, Zamora).

Abside de la Iglesia de San Martín Obispo (siglo XII). Salcedillo, municipio de Brañosera. Palencia. -Autoría (1)-

Absides planos escalonados. Santiago del Burgo (Zamora).

Ventanas y rosetones

A diferencia de los edificios góticos posteriores, los románicos, sobre todo los de los primeros tiempos, se caracterizan por la escasa iluminación interior. Esto se debe a que las soluciones constructivas del momento imponían ventanas pequeñas y poco numerosas.

Fundamentalmente, las ventanas cuentan con arco de medio punto, pudiendo ser abocinadas o geminadas. También se encuentran ejemplos de ventanas lobuladas.

Como en el caso de las portadas, las ventanas también pueden estar profusamente ornamentadas.

Los rosetones son ventanas circulares, generalmente decoradas con tracería, que pueden verse sobre portadas románicas y, sobre todo, góticas.

Ventana con arco de medio punto. Basílica de San Martín de Modoñedo (Foz, Lugo)

Ventana geminada. Monasterio de Santa María de La Santa Espina (Valladolid).

Ventana abocinada con columnas. Catedral vieja de Salamanca.

Rosetón con tracería. Iglesia de Santa María de la Oliva (Villaviciosa, Asturias).

Columnas, pilares y contrafuertes

Una columna es un soporte vertical, de sección circular o ligeramente ovalada, que, por lo general, se divide en tres partes:

  1. fuste.
  2. capitel.
  3. basa.

Otro tipo de soporte es el pilar; suele tener sección poligonal, y es más robusto que la columna. Pueden clasificarse, según su sección, en los siguientes tipos:

  1. pilar circular.
  2. pilar lobulado.
  3. pilar cruciforme.
  4. pilar embebido.
  5. pilar fasciculado.

Los pilares también suelen tener basa y capitel.

Una columna adosada es aquella que se encuentra pegada a un pilar o un muro, y tiene forma de medio cilindro. Suelen utilizarse, por ejemplo, para soportar arcos fajones.

Ambas estructuras soportan los empujes verticales de las estructuras superiores, a diferencia de los contrafuertes, que, adosados a los muros exteriores, soportan los empujes laterales.

Columna de la Sala Capitular del Monasterio de Santa María de La Santa Espina (Valladolid).

Columna adosada con esculturas de Apóstoles (siglo XII). Capilla de San Miguel. Cámara Santa. Catedral de Oviedo.

Pilar embebido. En cada cara resalta una columna adosada. Basílica de San Isidoro (León)

Contrafuerte. Basílica de San Martín de Modoñedo (Foz, Lugo)

Se encuentran capiteles con diferentes formas y decoracines:

  1. el capitel cúbico: tiene forma cúbica con la parte inferior redondeada, sin decoración o con decoración geométrica plana.
  2. el capitel con volutas: similar al del orden jónico.
  3. el capitel de temática ornamental: presenta decoración geométrica, motivos vegetales, animales, máscaras, figuras humanas, etc.
  4. el capitel historiado: con representaciones de las Sagradas Escrituras y de la tradición cristiana.

Capiteles con decoración vegetal, seres fabulosos y máscaras. Iglesia de Santa María del Azogue (Benavente, Zamora).

Capitel cúbico, carente de decoración, en columna adosada a un pilar (Santa Maria Maior de Lisboa).

Capitel historiado con representación del Pantocrátor. Iglesia de San Juan de Amandi (Villaviciosa, Asturias).

Capitel historiado con representación de Sirenas. Iglesia de Santo Domingo, Soria.

El Prerrománico

del Reino de

Asturias

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