El prerrománico del Reino de Asturias
San Tirso

uando Alfonso II el Casto traslada la Corte a Oviedo ordena construir, entre otros edificios, la Iglesia de San Tirso en las inmediaciones del Palacio Real y de la Basílica de San Salvador, según consta en las Crónicas Albeldense y Sebastianense. Sería puesta bajo la protección de San Tirso, mártir cristiano del siglo III.

De esta iglesia, que sufrió varias reformas en los siglos posteriores, solo se conserva un lienzo orientado al este, que corresponde a la cabecera. Se trata de un muro de sillarejo con sillares en las esquinas, que presenta una bella ventana trífora con columnas de mármol cuyos capiteles son de orden corintio: los laterales son de época visigoda reutilizados y los centrales, copia de los anteriores, presentan el collarino sogueado propio del arte asturiano. Los tres arcos de la ventana están formados por dovelas de ladrillo, siendo el intermedio de mayor diámetro.

El alfiz, de tradición mozárabe, que enmarca la parte superior de las ventanas hace pensar en una restauración posterior, de los siglos noveno o décimo, época en la que la influencia de artistas hispano-musulmanes es patente en las construcciones asturianas (San Salvador de Valdediós, año 899); sin embargo, el que este elemento se encuentre también en otra edificación de la época, Santa María de Bendones, determina que algunos estudiosos se decanten por considerarlo parte de la fábrica original.