El prerrománico del Reino de Asturias
San Salvador de Valdedios

n el valle de Boides, a escasos kilómetros de Villaviciosa, se encuentra San Salvador de Valdediós, la iglesia más interesante del periodo final del prerrománico asturiano, compartiendo espacio con un monasterio cisterciense del siglo XIII.

Fue consagrada el 16 de septiembre de 893 por siete obispos, con la presencia del rey Alfonso III el Magno, según atestigua la inscripción de una lápida conservada en el propio templo.

Es una iglesia de planta basilical de tres naves y cabecera con tres capillas de planta rectangular. El ábside central sobresale ligeramente respecto de los laterales. Las naves están separadas por arquerías con arcos de medio punto apoyados sobre pilares de sección cuadrada.

El templo cuenta con un vestíbulo en la entrada principal, al que se accede atravesando una puerta formada por un arco de medio punto, con dovelas de piedra, sobre columnas entregas. A ambos lados del vestíbulo hay dos pequeñas salas y en la parte superior se haya la tribuna. Adosadas a las fachadas norte y sur, a la altura del cuarto arco formero, próximas a la cabecera, se encuentran dos estancias con acceso desde las naves laterales.

Todo el edificio se encuentra abovedado con bóveda de cañón. La cubierta exterior es de teja romana, y la cumbrera de la nave central y la espadaña se encuentran rematadas por varias piezas decorativas con aspecto de piña y almenillas.

La iluminación natural del interior se consigue gracias a múltiples ventanas abiertas en sus muros. La nave central, más alta que las laterales, cuenta con cuatro ventanas bíforas a cada lado, con capiteles cúbicos decorados y arcos de herradura. Ventanas similares a las anteriores se abren en la tribuna, en la cámara supraabsidial y en las sacristías anexas. Una ventana trífora deja entrar luz a la capilla mayor.

Adosada a la fachada meridional (sur) se encuentra una galería porticada, de construcción algo posterior, desde la que se puede acceder al interior del templo por una puerta lateral adintelada. La galería se cubre con una bóveda de cañón, que cuenta con arcos fajones a diferencia del resto de las bóvedas del edificio. En un extremo de la galería se abre una ventana cerrada por una de las dos celosías originales, de fina tracería, que se conservan.

Los elementos decorativos escultóricos se centran en las ventanas, en los capiteles del arco mayor del ábside y en los capiteles de las semicolumnas y ménsulas de la galería porticada. La decoración consiste en motivos vegetales, sogueados y tracería, y muestran influencias mozárabe y bizantina.

La presencia de pintura mural al fresco se limita a algunos restos decorativos formados por motivos geométricos y vegetales de inspiración tardorromana, cruces y la parte inferior de una figura humana.