El prerrománico del Reino de Asturias
San Julián de los Prados

urante el reinando Alfonso II el Casto, en el primer tercio siglo IX, fue construida esta iglesia palatina extramuros de la ciudad de Oviedo y consagrada bajo la advocación de San Julián y Santa Basilisa. Formaba parte de un complejo de edificios regios que no han subsistido al paso del tiempo.

Su planta es basilical de tres naves, nave transversal, también llamada transepto, y cabecera recta con tres ábsides de planta rectangular. La nave transversal presenta la singularidad de que su altura es mayor que la de la nave central.

Adosadas a las fachadas norte y sur de la nave transversal, y accesibles desde esta, se encuentran dos pequeñas sacristías.

Los muros están construidos con sillarejo y rematados en las esquinas con sillares. Contrafuertes, estratégicamente colocados, refuerzan los muros. Originalmente, los paramentos exteriores contaban con una capa de estuco.

Al interior se accede a través de un pequeño vestíbulo. La sencilla portada cuenta con un arco de medio punto y dovelas de ladrillo sustentado por impostas sobre jambas monolíticas.

Varias ventanas de diferentes tamaños iluminan de forma natural el interior con una luz tamizada por celosías pétreas, no todas originales. Las más grandes son las ventanas rectangulares que se encuentran en la parte superior de la nave central, y el amplio ventanal que se abre en la fachada sur del transepto. Sin embargo, la más singular es la ventana trífora, con columnas y arcos de medio punto, que se encuentra en la parte alta de la cabecera. Esta ventana constituye el único acceso a una cámara que se encuentra sobre la capilla mayor, de función incierta.

La nave central y las naves laterales se comunican por arcadas sobre pilares de sección cuadrada, con impostas a modo de capiteles y basas.

Otro elemento arquitectónico característico de esta iglesia son las arquerías ciegas adosadas a los tres paramentos interiores del ábside central.

La techumbre es de vigas de madera de roble con cubierta de tejas a dos aguas. Algunos elementos de madera muy antiguos conservan elementos decorativos geométricos. Los ábsides están cubiertos por bóvedas de cañón.

Por último, la iglesia cuenta con los frescos mejor conservados de la alta Edad Media española. De inspiración tardorromana, las pinturas se estructuran en tres niveles con diferentes composiciones pictóricas. Entre otras: Imitaciones de revestimiento marmóreo a modo de zócalo, columnas fingidas, medallones, guirnaldas de hojas y vasos de boca ancha, en el nivel inferior; una secuencia de representaciones de edificios en perspectiva y cortinajes entre columnas a modo de friso, en el nivel medio; representaciones de palacios, cortinajes, jarrones de los que surgen plantas y cuatro cruces, en el nivel superior.

Es Monumento Histórico Artístico desde el año 1917 y Patrimonio de la Humanidad desde 1998.