El prerrománico del Reino de Asturias
Introducción

n la zona norte de la península ibérica, entre la cordillera y el mar cantábrico, prosperó en el último tercio del primer milenio un estilo arquitectónico de características singulares, que florecerá parejo a la construcción del Reino de Asturias, a sus conquistas políticas y territoriales frente al Emirato de Córdoba. Este estilo es el Prerrománico Asturiano, también llamado Prerrománico del Reino de Asturias por su vinculación con la monarquía asturiana, porque nace y culmina con ella, entre la victoria de Covadonga y el traslado de la corte a León.

Con la expansión del reino, la corte se desplaza de un punto a otro de la geografía asturiana, de este a oeste, de Cangas de Onís a Santianes de Pravia, para terminar instalándose con Alfonso II el Casto en Oviedo. Paulatinamente se construyen edificios civiles y religiosos (palacios, baños, templos...), de los cuales sólo unos pocos han llegado hasta nuestros tiempos.

Etapas del arte prerrománico asturiano

Etapa inicial

orrespondiente al periodo que transcurre entre los comienzos del reino y el final del reinado de Alfonso II, el estilo prerrománico asturiano muestra influencias de los modelos artísticos tardorromano y visigodo.

Se definen las líneas generales de un estilo que alcanzará su plenitud en la etapa ramirense. Se construyen edificios armoniosos, de dimensiones más bien pequeñas y con unas proporciones cortas y anchas. Se adopta la planta basilical y se utiliza el arco de medio punto con aparejo de ladrillo, el sillarejo en los muros, y se dota a los templos de vestíbulo y sacristías adosadas. La decoración escultórica es escasa y frecuentemente se reaprovecharán materiales de épocas anteriores, como columnas y canceles. La decoración pictórica se inspira en modelos tardorromanos.

Con Alfonso II la corte se instala definitivamente en Oviedo y se desarrolla un proyecto arquitectónico acorde al estatus de sede regia: Se construyen palacios, iglesias, baños, fuentes y otras construcciones regias.

De esta etapa son los siguientes monumentos:



Periodo ramirense

urante los reinados de Ramiro I y Ordoño I se desarrolla el estilo llamado ramirense, con el que el prerrománico asturiano alcanza su plenitud, adoptando unas características constructivas y decorativas propias. Son edificios de estética cuidada, de sorprendente verticalidad, completamente abovedados y con una rica ornamentación. En esta etapa se utilizan algunos elementos constructivos que luego serán comunes en la arquitectura románica.

Los monumentos más importantes de este periodo son los que se encuentran próximos a la capital del antiguo reino, Oviedo. En la ladera del monte Naranco Ramiro I mandó construir un complejo palacial, del que nos ha llegado un edificio original y único de uso civil, tal vez una sala de audiencias, que más tarde, en el siglo XII, sería reconvertido en iglesia: Santa María del Naranco. Posteriormente mandó levantar, a poca distancia, una iglesia de planta basilical, San Miguel de Lillo, sobre un templo anterior, de la cual solo se conserva una tercera parte tras el hundimiento que sufrió en el siglo XII y posterior reforma.

La arquitectura prerrománica acusa en esta etapa la influencia del arte carolingio y bizantino.

De esta etapa son los siguientes monumentos:

Etapa final

omienza con el reinado de Alfonso III el Magno y continua durante unas pocas décadas tras al traslado de la corte a León. Esta etapa no se significa por aportaciones nuevas sino que, por contra, el estilo prerrománico se empobrece y pierde parte de la originalidad alcanzada en la etapa ramirense.

Se encuentran elementos artísticos de influencia mozárabe, seguramente debido a la llegada de artesanos venidos del sur.

De esta época son las siguientes iglesias:

Monumentos de datación imprecisa

Elementos constructivos característicos del prerrománico

as iglesias tienen generalmente planta basilical con tres naves y, a veces, un transepto que no suele sobrepasar los muros de las naves laterales, cabecera recta tripartita y ábsides de planta rectangular. Un nártex o vestíbulo franquea el paso a la nave principal y, lateralmente, se suelen adosar sacristías al edificio.

Se utiliza el arco de medio punto, que podrá ser peraltado, como en el caso de las construcciones del estilo ramirense.

La nave central y las laterales se separan mediante arcadas formadas por arcos de medio punto apoyados sobre pilares de sección rectangular. En ocasiones se interponen impostas entre arcos y pilares a modo de capiteles.

Se emplean columnas en arquerías ciegas, ventanas y otras estructuras, cuyos capiteles se decoran en muchas ocasiones con motivos vegetales. Se reaprovechan elementos de épocas anteriores.

Se dispone una cámara alta en la cabecera, sin acceso interior, abierta al exterior mediante una ventana trífora con arco de medio punto y columnillas. Su función es desconocida.

Las puertas y ventanas pueden ser rectangulares, adinteladas y reforzadas superiormente con arcos de descarga, o constan de un arco de medio punto apoyado sobre impostas y jambas monolíticas. Las dovelas de los arcos suelen ser de ladrillo, aunque en algunos edificios son de piedra.

Son frecuentes las ventanas bíforas y tríforas, con columnillas y capitel de orden corintio.

Los vanos de las ventanas se cierran con celosías de piedra calada y se utilizan canceles para diferenciar espacios.

Las cubiertas se construyen con armadura de madera salvo en los ábsides, que se cubren con bóveda de cañón. A partir de la etapa ramirense, se utiliza esta bóveda en todo el edificio, y se introduce en Santa María del Naranco una importante novedad: los arcos fajones ciñendo transversalmente la bóveda de cañón (esta estructura será luego ampliamente utilizada en el estilo románico). Los tejados son a dos aguas y se cubren con teja romana.

Se emplea el sillarejo en la construcción de los muros, de mayor tamaño y mejor labrado en los edificios ramirenses, y el sillar en las esquinas, y los edificios se refuerzan con recios contrafuertes.

Decoración de los monumentos

a mejor muestra de decoración escultórica se encuentra en Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, monumentos del periodo ramirense. Entre otros motivos ornamentales, pueden verse representaciones de animales, figuras humanas, motivos vegetales, motivos geométricos, cruces, sogueados, estrías, etc. Se encuentran en medallones, capiteles, fustes de columnas, ménsulas, bandas, basas, jambas, paramentos murales, canceles, arcos, etc. Las representaciones escultóricas son de relieve plano y marcado carácter esquemático.

La decoración escultórica se complementa con la pictórica en forma de pintura mural al fresco. Los monumentos que conservan los mejores restos son San Julián de los Prados, San Miguel de Lillo y San Salvador de Valdediós. Los motivos se inspiran en la tradición tardorromana y consisten en la imitación de revestimientos marmóreos a modo de zócalo, columnas fingidas, medallones, jarrones de los que surgen plantas, guirnaldas de hojas, vasos de boca ancha, representaciones de edificios y cortinajes, motivos geométricos, cruces, figuras humanas, etc.

Don Pelayo

radicionalmente se tiene a Don Pelayo por el primer rey de la monarquía asturiana, aunque hoy en día tiende a considerarsele como un jefe militar que unió y sublevó a los astures contra la dominación de los musulmanes, que los cargaban de tributos.

En algún lugar próximo al monte Auseva, Pelayo es elegido Caudillo por una asamblea de jefes astures. Tras la batalla de Covadonga (con toda seguridad una escaramuza como tantas otras tenidas, pero de especial significado) y la derrota del ejército musulmán enviado en operación de castigo, establece la corte en Cangas de Onís, capital de un pequeño territorio libre del poder musulmán.

Reyes de la monarquía asturiana:

Sociedad

n el siglo VIII la sociedad era rural, formada principalmente por hombres libres que tenían un alto aprecio por su independencia y unas diferencias sociales mínimas.

La población estaba formada por grupos sociales relativamente aislados por una geografía abrupta. Se asentaban en los valles fértiles y en las zonas costeras, y mantenían características y formas lingüísticas propias.

Esta sociedad, poco evolucionada, carecía de una estructura política de índole estatal, y se organizaba en comunidades fundamentadas en los lazos de parentescos y lideradas por jefes de clan.

Paulatinamente irá evolucionando hacia el feudalismo.

Inicialmente, la población se asentaba en aldeas, con ausencia total de ciudades. Es durante el reinado de Alfonso III cuando Oviedo es mencionada por primera vez como ciudad.

Economía

os astures se dedicaban principalmente a la agricultura de subsistencia, a la ganadería y, en menor medida, a la pesca. Las comunicaciones con otras zonas eran difíciles, por lo que los intercambios debieron de ser escasos o inexistentes.

La propiedad de la tierra era colectiva y pertenecía a comunidades familiares asentadas en aldeas. Los cereales y los árboles frutales eran los cultivos más frecuentes y el ganado pastaba libremente en los campos comunales.

Gradualmente, la propiedad de la tierra irá pasando a manos de personas ajenas a los clanes familiares, aparecerá la propiedad privada en manos de pequeños campesinos y, con el tiempo, se configurarán los grandes señoríos feudales.

Las Crónicas

as Crónicas Asturianas de la Reconquista son obras escritas en tiempos de Alfonso III, a finales del siglo IX, y, por tanto, bastante posteriores a los acontecimientos históricos narrados.

En ellas se hace una relación cronológica de los reyes asturianos y se ofrece una visión particular, idealizada y no siempre coincidente de los hechos que protagonizaron. Es una visión continuista de un reino que se considera el legítimo heredero y restituidor del antiguo orden visigodo, en el marco de un plan preconcebido de contenido político y religioso.

Estas crónicas son:

De la Crónica de Alfonso III hay dos versiones:

En las crónicas se encuentran referencias a algunos monumentos prerrománicos, que permiten ubicarlos en las diferentes épocas y lugares del Reino de Asturias.

Bibliografía